Etapas de formación

Aspirantado:

Es la primera etapa que se realiza desde el propio ambiente de la joven, se acompaña, se forma y se le brindan conocimientos teóricos y prácticos sobre autoconocimiento. La joven visita, periódicamente, una comunidad y se reúne con una hermana. Esto se realiza dentro de un proceso  discernimiento a través de cinco etapas y se da a conocer, de forma teórica y vivencial, el Carisma y Espiritualidad de nuestra Congregación. Esto se realiza dentro de un tiempo suficiente para que la joven se deje conocer y logre mostrar signos, dones, talentos y cualidades afines a nuestro Carisma y servicio evangelizador. La joven, durante esta etapa, va aprendiendo a saber escuchar la voz de Dios que la llama para servirle en la vida consagrada de la Congregación, y si es ahí donde el Señor la llama a seguirle.

Postulantado:

Después de haber realizado su aspirantado, la joven, libremente, solicita, por escrito, su ingreso al Postulantado de la Congregación.  Esta etapa, que ordinariamente dura un año, es un período conocimiento personal y de una toma de conciencia del compromiso bautismal para descubrir si es apta para el Instituto  y si encuentra, en el mismo, el camino para realizar la intención que la mueve a consagrarse al Señor.

Noviciado:

En esta etapa, la joven novicia profundiza en su compromiso bautismal y en forma específica, su respuesta a la llamada de Dios a la vida religiosa, dentro del Carisma y Espiritualidad del Instituto. Por ello, dentro de este periodo  de aproximadamente dos años y medio, se le brindan medios para que tenga una sólida base doctrinal, bíblica-teológica. También, la joven tiene espacios de oración y de conocimiento personal para descubrir y fomentar las aptitudes para la vida comunitaria.
Al finalizar esta etapa, la novicia solicita a la Superiora Provincial y Consejo ser admitida a realizar su primera profesión mediante la cual se compromete públicamente, dentro de una Eucaristía, a vivir  más radicalmente su consagración bautismal mediante la continua búsqueda de Dios y la vivencia radical del Evangelio en una vida de pobreza, castidad y obediencia para un servicio apostólico en la Iglesia.

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Después que la novicia realiza su primera profesión, inicia este período de votos temporales, que puede durar de seis a nueve años. Es la última etapa de la formación inicial. Durante este tiempo, existe un mayor seguimiento mediante programas de estudios y reflexión donde la joven integra todas las áreas de formación humana, profesional, espiritual, comunitaria y carismática. La oración, el estudio, la vida comunitaria y la misión se integran en esta etapa, lo cual reafirma en la joven religiosa su opción para la misión propia del Instituto y para la Iglesia.

Votos perpetuos:

Terminado el período de los votos temporales, la hermana hace su profesión perpetua, que es el lazo por el cual la hermana se entrega libremente a Dios en el Instituto, de una manera definitiva. La hermana Bethlemita que se ha consagrado perpetuamente continuará su proceso de formación permanente, que le ayudará a ir profundizando más en su vida espiritual, votos, vida fraterna y en su misión para reavivar siempre, en ella, el don de su vocación consagrada y realizar con mística su entrega en la comunidad y en la obr