Reparación

Parroquia Beata María Encarnación Rosal. Misión realizada por la Hna. Ivannia Siles Solano y la aspirante Jessenia de la Antigua; como preparación a la celebración de los Dolores Internos del Sagrado Corazón de Jesús, devoción reparadora iniciada por la Madre Encarnación y continuada por sus hijas Bethlemitas.

Madre Encarnación Rosal, fue confidente del Corazón de Jesús en el año de 1857. Jesús le muestra su corazón atravesado por 10 dardos que representan 10 sufrimientos que los hombres causamos por no cumplir los mandamientos.Lo que le pide Jesús a Madre Encarnación es que lo consolemos ante el dolor que siente, que reparemos su corazón cumpliendo los mandamientos.

Compartimos con todas las filiales de la Parroquia siendo una experiencia muy enriquecedora para nosotras, gracias al Padre Carlos Amado por su acogida, cariño y amor para nuestro Instituto Bethlemita, a  los miembros del Consejo, a cada filial, a los miembros de la Pastoral Social, a los jóvenes, adultos mayores, enfermos y niños; a todos muchas gracias y a seguir adelante especialmente orando para conseguir el milagro para la canonización de nuestra Madre Encarnación. Dios les bendiga y recompense.

 

La Madre Encarnación, por su parte, descubrió en su tiempo, la necesidad de promover a todos, pero especialmente a la mujer, atender a los pobres, huérfanos y enfermos por lo que proyectó el Carisma en centros educativos, internados, enfermerías y hogares. Se esmeraba por brindar una educación de calidad, por formar en valores, preparar a los sacramentos, atender a quienes padecían de enfermedades o carecían de los necesario para vivir. Una frase que refleja su testimonio de entrega es: “Que se pierda todo hijas mías pero que no se pierda la caridad”

Nosotras comprendemos nuestro carisma como participación y comunión con los sentimientos del Verbo hecho hombre en los dos momentos que enmarcan el misterio de Cristo: su nacimiento en Belén y su muerte en la Cruz. Y lo expresamos y proyectamos en nuestras obras educativas, sociales, parroquiales y en el campo de la salud, desde 3 virtudes carismáticas de pobreza, servicio y humildad así como desde las actitudes de alegría, acogida, hospitalidad.

Nuestra Madre Encarnación, enriqueció nuestra espiritualidad con la dimensión reparadora pues Él le pidió iniciar en la Iglesia el culto a las Dolores Íntimas del Sagrado Corazón de Jesús: Los hombres no celebran los dolores de mi corazón. Inspirada por el Señor, elaboró el ejercicio de las diez lámparas en la cual relacionó un momento de la Pasión de Cristo con un mandamiento quebrantado y una forma de reparar mediante la oración y la acción.

Por tanto, nos esforzamos por acoger, servir y amar a los diferentes destinatarios de nuestra misión evangelizadora niños, jóvenes, adultos y adultos mayores con sencillez en nuestras comunidades y obras.